febrero 6, 2015
Deportes
SAN JUAN — Con un solo swing, un pelotero dominicano con nombre de niño balsero cubano, Elián Herrera, clasificó de golpe a los Gigantes del Cibao y Pinar del Río a las semifinales y al mismo tiempo eliminó a Puerto Rico de la Serie del Caribe 2015, tras el espectacular triunfo de 3-2 de los dominicanos sobre los Tomateros de Culiacán.
Los pinareños (1-3) aseguraron el cuarto lugar para la siguiente fase, en la que también estarán los Caribes de Anzoátegui (3-0), los Tomateros y los Gigantes, ambos con 2-1. Sin embargo y a pesar de que ya están los cuatro semifinalistas, la última jornada de la fase regular reviste gran importancia, de cara a la siguiente ronda. Porque en dependencia de los resultados del viernes, podría darse hasta un triple empate en el primer lugar y habría que recurrir a una complicada fórmula matemática para decidir quién pasa de primero para enfrentar el sábado a los Vegueros de Pinar del Río, el cuadro más débil de los cuatro clasificados. Si el último día México vence a Venezuela y República Dominicana a Puerto Rico, entonces los tres terminarían con tres ganados y uno perdido, abrazados en la cima. Mi colega Enrique Rojas explica el método de desempate, que parece más enredado que la mismísima teoría de la relatividad de Albert Einstein. Esta es la explicación de Enriquito:
“El ganador sería el que obtenga el primer lugar de la fórmula TQB (Team Quality Balance, por sus siglas en inglés) que es más o menos Balance de Calidad del Equipo en español. El TQB se obtiene del número de carreras anotadas, dividido entre el número de entradas jugadas a la ofensiva, menos el número de carreras limpias permitidas, dividido entre entradas jugadas a la defensiva: (RS/IPO)-(RA/IPD)=TQB. Solamente se tomarán en cuenta los resultados entre los equipos involucrados”.
“Si después de aplicar ese criterio persiste el empate entre dos o más equipos, entonces pasamos a una fórmula aún más complicada: ER-TQB (balance de calidad del equipo en carreras limpias), que se obtiene de la suma del número de carreras limpias anotadas, dividido entre el número de entradas jugadas a la ofensiva, menos el número de carreras limpias permitidas, dividido entre el número de entradas jugadas a la defensiva (ERS/IPO)-(ERA/IPD) = ER-TQB”.
“Si después de aplicar esos enredados conceptos matemáticos persiste el empate entre dos o más equipos, las posiciones serán definidas por el promedio de bateo de los involucrados y si tampoco así desempatan, entonces se haría un sorteo”.
Pero basta con un triunfo venezolano a primera hora o puertorriqueño en el de la despedida para evitarnos tantos quebraderos de cabeza con esa fórmula tan enrevesada, aunque nadie puede negar que el nuevo formato del torneo, adoptado tras el reingreso de Cuba, mantiene la tensión hasta el último momento.
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